SER O ESTAR
Últimamente ando con el ánimo alicaído. Baja de moral, desganada y tristona. Cuando eso me pasa me imagino a un buitre enorme sentado sobre mi hombro que me va picoteando el ánimo. Me drena el entusiasmo, me vacía de ganas, me seca ideas hasta dejarme vacía como una caja de resonancia donde rebotan sin parar pensamientos oscuros y críticas sin fin. Me deja floja y deshinchada. La angustia pesa mucho y hace que las piernas se me queden pegadas al suelo, lastradas por la plomada de la desgana.
Influyen varios factores: uno es el trabajo, que cada vez es mas trabajo y menos vocación, y el otro factor es que tengo hipotensión y eso, por lo visto, provoca cansancio, desgana y depresión. El caso es que he estado leyendo bastante sobre el tema y las recomendaciones son básicamente las mismas: vida sana, buena alimentación, hidratación, ejercicio, relajación, meditación, paseos al aire libre y escribir un diario (también vale un blog como este).
Al parecer, descargar nuestra rabia y frustración sobre un pobre e indefenso trozo de papel es mucho más terapéutico que gritarle hasta quedarte afónica a tus seres queridos. ¡Jamás lo hubiera sospechado!
Hoy he leído algo que me ha hecho reflexionar:
Un viejo indio le explica a su nieto que cada uno de nosotros tiene dos lobos dentro que siempre están luchando entre sí.
El primer lobo representa la serenidad, el amor y la bondad.
El segundo lobo representa el miedo, la avidez y el odio.
«¿Cuál de los dos lobos gana?» pregunta el niño.
«Todo depende de a cuál de los dos alimentemos» responde el abuelo.
Sabiduría amerindia
Conclusión: si alimento mi mal humor y mi tristeza el lobo de la depresión gana. En cambio, si alimento la alegría y la serenidad, el lobo de la felicidad gana.
Influyen varios factores: uno es el trabajo, que cada vez es mas trabajo y menos vocación, y el otro factor es que tengo hipotensión y eso, por lo visto, provoca cansancio, desgana y depresión. El caso es que he estado leyendo bastante sobre el tema y las recomendaciones son básicamente las mismas: vida sana, buena alimentación, hidratación, ejercicio, relajación, meditación, paseos al aire libre y escribir un diario (también vale un blog como este).
Al parecer, descargar nuestra rabia y frustración sobre un pobre e indefenso trozo de papel es mucho más terapéutico que gritarle hasta quedarte afónica a tus seres queridos. ¡Jamás lo hubiera sospechado!
Hoy he leído algo que me ha hecho reflexionar:
Un viejo indio le explica a su nieto que cada uno de nosotros tiene dos lobos dentro que siempre están luchando entre sí.
El primer lobo representa la serenidad, el amor y la bondad.
El segundo lobo representa el miedo, la avidez y el odio.
«¿Cuál de los dos lobos gana?» pregunta el niño.
«Todo depende de a cuál de los dos alimentemos» responde el abuelo.
Sabiduría amerindia
Conclusión: si alimento mi mal humor y mi tristeza el lobo de la depresión gana. En cambio, si alimento la alegría y la serenidad, el lobo de la felicidad gana.

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